¿Pero qué es realmente la tierra?


Disfrutemos de ella


"Del polvo venimos y al polvo volveremos". Todo viene de la tierra. Energía femenina de la creación, fecundada por el sol, energía masculina de la creacion. La tierra es mucho más que la definición que puede darnos la ciencia sobre ella, pero es un buen punto de partida.

 

En la cantidad de tierra que cabe en un puñado de nuestra mano, hay más vida de la que podemos observar a simple vista. La tierra cobra entidad propia al ser conscientes del submundo que habita en ella.

La tierra es realmente un organismo vivo. En ella tienen lugar cantidad de ciclos y procesos que interactúan unos con otros. Todos están interrelacionados. Como el ciclo del agua y su renovación en un ecosistema. La hidrología es la ciencia que estudia la distribución del agua en la Tierra, sus reacciones físicas y químicas con otras sustancias existentes en la naturaleza, y su relación con la vida en el planeta. El movimiento continuo de agua entre la Tierra y la atmósfera se conoce como ciclo hidrológico. Se produce vapor de agua por evaporación en la superficie terrestre y en las masas de agua, y por transpiración de los seres vivos. Este vapor circula por la atmósfera y precipita en forma de lluvia o nieve.

Al llegar a la superficie terrestre, el agua sigue dos trayectorias. En cantidades determinadas por la intensidad de la lluvia, así como por la porosidad, permeabilidad, grosor y humedad previa del suelo, una parte del agua se vierte directamente en los riachuelos y arroyos, de donde pasa a los océanos y a las masas de agua continentales; el resto se infiltra en el suelo. Una parte del agua infiltrada constituye la humedad del suelo, y puede evaporarse directamente o penetrar en las raíces de las plantas para ser transpirada por las hojas. La porción de agua que supera las fuerzas de cohesión y adhesión del suelo, se filtra hacia abajo y se acumula en la llamada zona de saturación para formar un depósito de agua subterránea, cuya superficie se conoce como nivel freático. En condiciones normales, el nivel freático crece de forma intermitente según se va rellenando o recargando, y luego declina como consecuencia del drenaje continuo en desagües naturales como son los manantiales.

El agua, como medio en el que se suceden multiples reacciones, da lugar a los ciclos presentes en la tierra, como el ciclo del nitrógeno y su fijación, el del carbono, el del oxígeno, el del fósforo, el del azufre, el del etileno... Todos estos ciclos se ven influenciados e implementados por bacterias terrestres o por la cantidad de materia orgánica, como restos vegetales o toneladas de cadáveres de bacterias. Según aumente la cantidad de un mineral u otro, los ciclos se "balancean" buscando el equilibrio, a nivel, químico, molecular y atómico.

 

Entender el suelo como algo inerte o sucio (polvo) es no entender su verdadero valor. Lo que nosotros entendemos como mera materia, es en realidad una maquinaria perfecta de producir las condiciones adecuadas de fertilidad químico-mineral para la vida. Cuando cultivamos desde nuestra visión rectilínea de monocultivos y entendiendo la tierra de modo líneal en vez de sistémico, estamos alterando la autofertilidad del suelo y su capacidad de mantenerse sano por si mismo. En el momento en el que decidimos (inconscientemente), trabajar en contra de los ciclos naturales (acelerándolos de modo artificial), nos vemos obligados a aportar productos químicos de síntesis para reajustar los balances necesarios, de tal modo que la tierra, despues de un cultivo, se ha visto sometida a una serie de procesos que la dejan desvalida y maltrecha.

 

Cuando aramos el suelo, estamos rompiendo sus estructura geolócia, matando cantidad de lombrices y macroflora y quemando en oxígeno a bacterias anaeróbicas y ahogando a bacterias aeróbicas en ausencia de oxígeno. Cuando intervenismo el suelo, estamos robando a la tierra su capacidad como organismo viviente, de seguir sus patrones y circuitos naturales. Debemos entender como funciona el suelo en sus estados naturales sin intervencionismo humano. Como un bosque, el cual no ha sido arado, ni abonado y sin embargo, como organismo, se vuelve un sistema altamente productivo y fértil, que da espacio a la vida en todas sus formas, necesarias todas ellas para el equilibrio del sistema.

 

Al observar como funciona la naturaleza, cubriendo y protegiendo el suelo de la radiación del sol (a fin de cuentas, una radiación de la cual sin la capa de ozono nos veríamos seriamente afectados), con los desechos orgánicos que se generan del ciclo de la sucesión natural, permite crear el hábitat necesario para que cantidad de bichitos "aren", mezclen e incorporen los ingredientes necesarios para que la maquinaria de fertilidad marche sin problemas.

Observando los patrones de funcionamiento natural y extrapolando sus diseños (llevados a experimentación contínua por el laboratorio de la vida desde aeones atras), podremos confeccionar otros diseños basados en los mismos patrones, los cuales nos llevarán al éxito, dado que ya están más que testeados.

 

Por último dejar reflejados los patrones en la tierra, como los hexágonos en los panales de abejas, o de como el cosmos utiliza ciertos patrones para cada función, como cuando requiere la función de intercambio, utiliza el patrón de ramificación: intercambio gaseoso en los pulmones (bronquios, bronquiolos...), intercambio gaseoso en los árboles (patrón rama-nudo) o intercambio en el delta de un río (tendiendo a abrirse al mar en esa forma de ramificación).

 

Todo en la creación se genera desde un patrón o diseño. La tierra nos es más que un organismo vivo con unos patrones y ciclos de diseño.

 

Trabajando con la naturaleza en vez de contra ella.

 

Entendámosla y disfrutémosla.

 

Álvaro Castro Hidalgo.


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