Una experiencia como nutricionista...


El concepto de la Dieta de Temporada


En septiembre de 2013 volví a mi ciudad después de haber pasado unos meses en la sierra granadina de La Alpujarra junto a unos amigos con los que me inicié en la agricultura ecológica.

Meditando sobre hacia donde orientar mi energía, de entre muchas opciones apareció un contrato de trabajo para trabajar como nutricionista en una importante empresa española de nutrición debido a mi capacitación como técnico superior en dietética y nutrición. Fue una experiencia esta muy enriquecedora en todos los sentidos. En primer lugar estaba realizando un trabajo, a mi parecer, gratificante. Sentía que podía y ayudaba a las personas, para mi pacientes, que necesitan una regulación de su alimentación.

En el ámbito empresarial fue una experiencia de conocimiento profundo de una manera holística, de como se integran e interactúan en una sola maquinaria el proceso de producción, marketing, consumo, sanidad, economía... Y vi que había algo que chirriaba. Sentía que estaba todo diseñado de un modo poco lógico, según los objetivos que se quisieran alcanzar. En primer lugar, por que, tras mi paso durante 6 meses por esta empresa y con el trato de mis pacientes, como suelo decir, comprobé que podía ser más dificil implementar un régimen alimentario a un adulto que a un niñ@, todo con sus excepciones claro está, pero sí, normalmente los padres acaban por no entender que los problemas de hábitos de consumo que estaba desarrollando su hij@, en gran parte se debía a que eran desordenes aprendidos en casa.

 

Es cierto que la mayoría de niños, desde pequeños, puedan no sentirse muy atraidos por las verduras, o desde luego sentirse atraidos por productos que el marketing ensalzan y desvirtuan sus potenciales peligros para la salud. Pero hay personas y padres, que piensan que efectivamente llevan un dieta más o menos equilibrada sin pararse a pensar si es un modo natural de alimentarse. Me explico. Hoy en día disfrutamos (gracias a este sistema de producción) de cualquier variedad de hortaliza, fruta y/o cualquier otro producto, en el estante del supermercado, en el momento que precisemos. El sistema de producción agroalimentaria (cada vez más globalizado), nos permite comer espárrago cultivados en Perú, llegados a Córdoba desde Cáceres. ¿Acaso tiene esto sentido? ¿Acaso no se pueden cultivar espárragos en regiones locales?. Además de implicar un gasto brutal en transporte y conservación, implicitamente nos lleva a malcriarnos a nosotros mismos, permitiendo un daño tal a nuestro ecosistema con tal de comer o bien solo tomates o solo espárragos si es lo que deseo.

 

Aunque vivimos en días en el que la gente parece estar percibiendo la realidad de otro modo, muchísima gente incorpora pocas verduras en su dieta y en general poca de la variedad que la tierra puede ofrecernos. La naturaleza es sabia y genera un sistema que proporciona equilibrio para todos sus integrantes.

COME DE TEMPORADA

Si se come de temporada, económicamente hablando, se toma el camino más lógico y natural para la producción. Si se come de temporada, los precios son menores porque son cultivos adaptados a nuestro clima. Desde hace miles de años, las plantas se han ido adaptando a las estaciones por distintos motivos, ofreciendo diferentes características, y nosotros los human@s, las hemos ido seleccionando según nuestras necesidades nutricionales, que también cambian (junto a nosotros) en el baile de los vientos y las corrientes. En verano, el color de los tomates se debe al sol estival. En invierno, las plantas se han desarrollado para disponer su energía de la manera más práctica. A fin de cuentas una planta no es más que un banco de almacenamiento de energía solar. Mediante la fotosíntesis, se transforma la luz solar en azúcares. De su metabolismo se obtiene energía que su punto final es el fruto, la hoja, la raiz...

 

Si comes de temporada, estás aportando a tu cuerpo miles y miles de años de adaptación genética natural en el laboratorio de la naturaleza, la verdadera biotecnología. Estás aportando un fruto más sano, que proviene de una planta más fuerte. Comer tomates en invierno y coles en verano, no tiene ningún sentido. La naturaleza nos da tomates para refrescarnos en verano y coles para entrar en calor con un buen guiso en invierno. Comer tomates en verano y coles en invierno, dará variedad a tu dieta, dará equilibrio nutricional, de aporte de minerales y vitaminas.

 

Entender el concepto de lo que significa comer de temporada es realmente un punto de partida para cambiar el paradigma con el que uno percibe su realidad.

TOTAL

Que después de 6 meses trabajando, fui cesado en mi puesto de trabajo por no considerar la política de ventas de implementar un tratamiento con el fín de resolver algún tipo de complicación como estreñimiento o gases. No reniego de su utilidad, pero entiendí como profesional que mi trabajo era encontrar una dieta equilibrada para esa persona, y que si sufría estreñimiento, habría que considerar el contexto de su vida (estrés, alimentación...) para entender sus verdaderas necesidades y adaptar su dieta y su consumo de fibra. Si desde luego no conseguíamos encontrar una solución práctica, podíamos usar los extractos de hierbas naturales, que como su nombre indican, son complementos a una dieta sana y equilibrada. En la mayoría de los casos, lo que la gente necesitaba era comer de temporada.


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Comentarios: 1
  • #1

    stephen (domingo, 13 septiembre 2015 21:35)

    Completamente de acuerdo. Me ha convencido. Explicaciones así me ayudaran a COMNER DE TEMPORADA.
    gRACIAS.